Cómo enseñar a los niños a resolver conflictos

Montessori favorece un entorno pacífico y tranquilo, pero eso no significa que no se produzcan
conflictos. Las diferencias de opiniones son parte de las interacciones humanas, son necesarias y
positivas, pero es importante tener unas herramientas para resolver los conflictos de una manera
amistosa.
La resolución de conflictos puede hacerse de tres maneras:
-Negociación: Las personas implicadas en el conflicto son capaces de resolverlo amistosamente
entre ellas.
-Mediación: Una tercera persona (adulto o niño) imparcial ayuda a las dos personas implicadas a
resolver el conflicto.
-Arbitraje: Si el conflicto no se resuelve mediante negociación ni mediación, los implicados piden
ayuda a una tercera persona imparcial (adulto o niño) que tomará una decisión que debe ser
respetada por los implicados.
Lo ideal es no tener que llegar al arbitraje, sino resolver el conflicto mediante negociación o mediación.
Con niños más pequeños o poco habituados a resolver conflictos de una manera independiente, en
muchas ocasiones va a ser necesaria la mediación o incluso el arbitraje, pero a medida que vayan
conociendo y haciendo uso de las herramientas que voy a comentar a continuación, serán capaces
de resolver sus diferencias cada vez con menor intervención externa.
Herramientas de resolución de conflictos
Podríamos decir que en Montessori hay tres tipos de herramientas para resolver conflictos:
Elegir un lugar en el que los niños (y también los adultos) pueden hablar civilizadamente para
intentar resolver un conflicto. El hecho de respetar el turno de palabra es un punto clave para
resolver el conflicto. No es algo que funcione de forma mágica de un día para otro, sino que lleva
tiempo y práctica, y su éxito también depende del desarrollo del lenguaje de los niños, por lo que
con niños muy pequeños casi siempre erá necesario un mediador que les ayude a verbalizar cómo
se sienten.
Es importante formular las frases de manera adecuada para resolver el conflicto:
– Empezar las frases por «Yo» en vez de por «Tú». Por ejemplo: «Me ha molestado que tires el lápiz
verde al suelo» en vez de «Tú has tirado el lápiz verde»
– Describir la situación en vez de juzgar. Por ejemplo: «Las cosas se rompen si las tiramos al suelo»
en vez de «Siempre estás rompiéndolo todo»
– Expresar lo que necesitamos de una forma positiva. Por ejemplo: «Si tratas las cosas con más
cuidado puedo prestártelo» en vez de «No tires las cosas al suelo, nunca respetas nada»
En los ambientes Montessori, las Guías, ayudan a los niños cuando se sienten atacados orientándolos a utilizar el mensaje en 3 partes: nombre el problema, explique cómo se ha sentido y que
deje claro que no quiere que se repita.
Aquí van un par de ejemplos para que lo tengas más claro:
«Me has llamado de una manera que no me gusta. Eso me molesta. Puedes llamarme por mi
nombre»
«Me has golpeado. Eso me ha dolido. No lo vuelvas a hacer»
Después el niño se retira y se pone a hacer otra cosa. El niño que le había ofendido capta el mensaje perfectamente, ya sabe que lo que ha hecho está mal y sus compañeros no aceptan ese
comportamiento. En caso de que siga actuando de la misma manera ya sería necesaria la intervención de su Guía.
Espero te ayuden estos tips.

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